Es admirable el orden, en un mundo constantemente amenazado por el desorden, en un mundo donde las criaturas vivientes sólo pueden seguir viviendo si sacan ventajas de cualquier orden que exista a su alrededor y lo incorporan a su ser. En un mundo como el nuestro, todo ser vivo que logra la sensibilidad responde con un sentimiento armonioso siempre que encuentre un orden congruente.(John Dewey)

Y de nuevo volvió a vivir los mismos acordes de felicidad que meses antes había vivido en una sala que se asemejaba a otra que se situaba a kilómetros de donde se encontraba. Los sonidos de aquella apasionante melodía, inundaban todo el lugar. Tras una tormenta de notas, siempre llega la calma. Y tu mente ya está en otra parte, reviviendo momentos en los que tu música no era precisamente una balada.
Minutos más tarde dirigí mi mirada hacia otra que no expresaba otra cosa que un agradecimiento caluroso. La simple compañía de la persona que se situaba a su lado bastaba, y ciertas expresiones de cariño se demostraban, al menos por una de las dos partes, pero sin darse cuenta de que a la vez otras muchas personas quedaban apartadas del mundo.
Mientras tanto, otra persona en ese mismo lugar, comprendía que era hora de rendirse ante el destino. Era incapaz de luchar por algo que llevaba años buscando. Fijándose en ella, era una persona que dirigía su mirada hacía atrás y no disfrutaba de lo que tenía ante sus ojos. No sé por qué pero pude leer su pensamiento y cada una de las palabras que fluía por su mente, me decían que solo buscaba aquello que había intentado poseer toda la vida y que por lo tanto, parecía no importarle lo que ahora estaba sucediendo.
Supongo que es acostumbrarse a una vida en la que las risas no van más allá de un simple tonteo -parecía pensar, mientras a cada trago, diluía pinceladas de tristeza, alegría y hostilidad hacía aquellos que parecían tener una vida que apreciaba. Por el momento se conformaba con ser algo más independiente, y eso le bastaba para ser feliz, o eso me pareció escuchar.
Pero a continuación pude oír las siguientes palabras, procedentes de una voz extraña que se localizaba al fondo del local: Claro está que siempre tiene que haber algún comentario o alguna situación que joda todos tus esquemas mentales y te descoloque hasta el punto de no saber qué está pasando o el por qué después de tantos años, la gente no te incluye en los suyos. Simplemente ser un ente al que de vez en cuando acudir, y eso no agrada a nadie. Así que supongo que debo agradecer que por lo menos me dediquen 5 minutos, al fin y al cabo las otras 23,55 horas las dedican a cosas que ellos consideran más importantes.
Estas palabras impactaron en mi mente, y no hicieron más que repetirse una y otra vez, hasta que yo misma las puse fin. El resultante de todo esto fue entender que le pongo ilusión a cada minuto que vivo, pero el hecho de no ser tampoco de hielo, y teniendo en cuenta que me encuentro en un punto de aislamiento, hace que la sensibilidad esté a flor de piel.
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